Tras el letargo invernal, como un oso entumecido y hambriento, la falla de nuestro Colegio renacerá un año más de las sombras y la humedad para abrirse paso entre la cálida luz primaveral y mostrarse monumental y orgullosa ante todos nosotros. Con la sensibilidad del pincel y la firmeza del martillo, el trabajo entregado y diario de nuestros alumnos de 3º, 4º de ESO y 1º de Bachillerato, con la inestimable colaboración de los padres de alumnos de Educación Primaria, han hecho posible que el mágico fuego que transforma las cenizas en renovadas ilusiones vuelva a ser en nuestro tradicional día de fallas el mejor invitado de honor.
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